El timo nigeriano, o estafa nigeriana, también conocido como timo 419 (por el número de artículo del código penal de Nigeria que viola), es un fraude en el cual el estafador obtiene dinero de la víctima en concepto de adelanto a cuenta de una supuesta fortuna que le ha prometido, y que consiste generalmente en una porción de una supuesta millonaria herencia vacante, de una cuenta bancaria abandonada, de un contrato de obra pública o simplemente de una gigantesca fortuna que alguien desea donar generosamente antes de morir. Existen muchos otros argumentos y variantes, pero todos ellos tienen en común la promesa de participar en una gran fortuna, en realidad inexistente, y los diversos trucos para que la víctima pague una suma por adelantado como condición para acceder a tal fortuna.
Este fraude está hoy especialmente extendido a través del correo electrónico no solicitado.
La víctima recibe un mensaje del tipo "soy una persona muy rica que reside en Nigeria y necesito trasladar una suma importante al extranjero con discreción, ¿sería posible utilizar su cuenta bancaria?" La suma suele rondar las decenas de millones de dólares y al inversor se le promete un determinado porcentaje, como el 10% o el 20%. El trato propuesto se suele presentar como un delito de guante blanco inocuo con el fin de disuadir a los inversores de llamar a las autoridades. La operación está organizada con gran profesionalidad en países como Nigeria, Sierra Leona, Côte d'Ivoire, Ghana, Togo, Benin y Sudáfrica con oficinas, números de fax y teléfonos celulares y a veces sitios fraudulentos en Internet. Últimamente gran cantidad de estafadores provenientes del África Occidental se han establecido en diversas ciudades europeas (especialmente Amsterdam, Londres y Madrid, entre otras), como también en Dubai (Emiratos Árabes Unidos); a menudo se dice a las víctimas que deben viajar allí para cobrar sus millones, para lo cual deben primero pagar una elevada suma, que parece sin embargo insignificante si se la compara con la fortuna que los incautos esperan recibir.
A quien acepte la oferta, los timadores le enviarán algunos documentos (casi siempre archivos gráficos adjuntados a mensajes de correo electrónico) con sellos y firmas de aspecto oficial. A medida que prosiga el intercambio, pronto se le pedirá que envíe dinero o viaje al exterior para entregarlo personalmente, para hacer frente a supuestos honorarios, gastos, sobornos, impuestos o comisiones. Se van sucediendo excusas de todo tipo, pero siempre se mantiene viva la promesa del traspaso de una cantidad millonaria. A menudo se ejerce presión psicológica, por ejemplo alegando que la parte nigeriana, para poder pagar algunos gastos y sobornos, tendría que vender todas sus pertenencias y pedir un préstamo. A veces se invita a la víctima a viajar a determinados países africanos, entre ellos Nigeria y Sudáfrica. Esto es especialmente peligroso, porque en ocasiones el inversor puede acabar secuestrado o incluso muerto por el timador. En cualquier caso, la transferencia nunca llega, pues los millones jamás han existido.
El timo debe su nombre a que buena parte del correo electrónico no solicitado conteniendo este tipo de ofertas fraudulentas proviene de Nigeria.
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